lunes, 11 de julio de 2011

El Padre Cirilo me llega de la mano de Ángel Jarillo García

Como casi siempre nos pasa, o me pasa a mí, vamos dejando para el siguiente día aquello que, sin ser urgente, consideramos importante hacerlo. Y el dar la bienvenida, no solo a la página www.laboraldecordoba.es, sino también a nuestras vidas, al compañero Ángel Jarillo García, hermano gemelo de Eugenio Jarillo García, es algo que deseaba hacerlo por ser, para mí, un hecho importante al poder relacionarme con un compañero más de aquellos años vividos en nuestra LABORAL de CÓRDOBA. Importante como lo han sido todos los momentos en los que he podido contactar con un buen número de compañeros que, de forma natural, han puesto vida a nuestros recuerdos comunes.

La llegada de Ángel Jarillo García, anunciada por su hermano Eugenio, con el que ya he mantenido y espero seguir manteniendo conversaciones sobre nuestro pasado laboral, es motivo de alegría para todos aquellos compañeros de “quinta”. ¡Qué bonito es tener un laboral más con el que compartir nuestros recuerdos! En este caso, como es natural, los recuerdos, sin ser los mismos, serán muy parecidos a los disfrutados con su hermano. Pero siempre tendrán su elemento diferenciador que nos permita vivir, aquellos años, aportando datos, nombres, anécdotas, etc.


Siempre recuerdo como, el primer año en el colegio San Rafael, nos llevaron a los sótanos y allí nos distribuyeron por las habitaciones. Recordaba con el compañero Ignacio Gutiérrez Ramos, de Holguera (Cáceres), como por la noche se oían los llantos de muchos de aquellos niños, (eso es lo que éramos, unos niños), que añoraban a sus padres y deseaban marcharse a sus casas. Él me lo confirmaba señalando la dureza de la separación de nuestras familias. Algunos se marcharon y, la mayoría aguantamos más por obediencia a nuestros progenitores que por estar conformes con aquella situación.


El Padre Cirilo: el fraile con una eterna sonrisa

Y vienen a cuento estos recuerdos iníciales del colegio San Rafael, ya que allí conocí al Padre Cirilo. Un cura dominico pequeño de estatura que siempre hacía gala de una eterna sonrisa. Su trato con nosotros, (espero que mis palabras sean compartidas por la mayoría de los compañeros que le trataron), siempre lo recuerdo con una exquisita bondad y no recuerdo verle enfadado nunca. Un día, creo que por casualidad, a la salida del colegio San Rafael para el patio central, alguien tenía una cámara de fotos y, sin preparar nada, los compañeros que estábamos allí, le pedimos hacernos una fotografía con él. Recuerdo que está uno de los hermanos Pajares, (también tenía otro gemelo), al que tengo yo la mano en el hombro y el último de la derecha que es Agustín Moreno Moya, excelente amigo del que no he vuelto a saber nada y un gran atleta de 3000 y 5000 metros lisos. Al compañero que falta por identificar no recuerdo, y lo siento de verdad, su nombre.


Aquella foto la quiero unir hoy con la que Ángel Jarillo García nos ha traído de Cuba con el Padre Cirilo y él. Me hubiera gustado que el Padre Cirilo estuviera de frente, más que nada para profundizar nuestros recuerdos, pero eso no ha sido motivo para, sin ser un sentimentalista, emocionarme al verla. Y envidiar a mi compañero Ángel. A mí también me gustaría poder saludarle, darle un abrazo muy fuerte y, estoy seguro que con alguna lágrima, decirle: ¡Gracias por ser un cura tan grande en bondad, generosidad y paciencia con nosotros!

En definitiva, Ángel Jarillo García, también a ti quería darte, junto con la bienvenida a nuestras vidas, las gracias por traernos al padre Cirilo. Espero y deseo seguir compartiendo nuestros recuerdos. No sé si es porque seguimos cumpliendo años o porque esos años nos hacen ver la vida de diferente manera, pero el estar en contacto con vosotros, (incluyo a todos los compañeros), me hace más feliz y con ilusión leo todo lo que aparece en la página.

Un abrazo laboral

1 comentario:

  1. Querido Paniagua, gracias por tu bienvenida, gracias de verdad por la carga de futuro de esa bienvenida, porque ella me posiciona tanto en la senda de tu vida como en la de las vidas de otros compañeros de la UNI, sendas de vida venidera por vivir y por la que caminar, una ilusionante vida de futuro y cosas compartidas. Sabemos que la Laboral es pasado, recordarlo y darle forma puede ser futuro si en el presente fuésemos capaces de hacer presente de ese pasado, lo hecho con el P. Cirilo y traer su presente al nuestro pudiera ser un ejemplo de ello.

    Lo de contactar y rescatar para el presente al Padre Cirilo, es un propósito y es fruto del tesón de mi hermano Eugenio; le localizó en Cuba y ya tenía conseguida la manera de llegar a su lado, con la ayuda de amigos cubanos que tenían previsto viajar a su tierra en vacaciones a los que había pedido el favor de llevarle un sobre con una carta y una foto de recuerdo. Después las cosas sucedieron de una manera imprevista y, a través de un amigo que viajaba allí por motivos de trabajo, surgió la posibilidad de mi viaje a Cuba, fue entonces cuando me hice cargo de ese deseo de Eugenio, naturalmente con mucha alegría por su parte porque yo me podía involucrar más y recoger mejor el testimonio de ese reencuentro que entonces estaba por venir. Estoy preparando una reseña para la página de la UNI, con más fotos y naturalmente la que tu quieres, de frente y portando una foto de su paso por la Laboral de Córdoba, similar a esa en la que estás tú con esos amigos que has puesto en esta entrada de tu blog. Es idea de mi hermano, que cuando le envíe mi reseña a Olmo, pedirle que al editarla para la web intercale fotos antiguas de Cirilo con alumnos, la tuya, la que yo le entregué como recuerdo, y las que yo le aportaré del viaje.
    Paniagua, un abrazo hermano.

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